Lo esencial de Bruselas en dos días

No es un secreto que lo mío con Bruselas no fue, precisamente, un flechazo. Haber estado en Flandes días antes y visitado ciudades tan bellas como Brujas y Gante es un factor que influyó bastante en mi percepción de la capital belga. No obstante, soy de las que se queda con lo positivo de cada lugar y con esa premisa me dispuse a sacar todo el jugo posible a Bruselas en sólo dos días que estuvimos en la ciudad.

Nos faltaron muchas cosas por ver, porque dos días no son suficientes para exprimir a fondo una ciudad como ésta, capital de Bélgica, sede de la OTAN, de la Unión Europea y uno de los símbolos representativos de Europa por excelencia. Ese es el motivo por el que en Bélgica encontramos un crisol de gentes procedentes de lugares tan dispares como Turquía o R.D. Congo (antigua colonia belga), Marruecos o Europa central, y esto dota a la ciudad de un increíble ambiente cosmopolita y multicultural que se respira en cada esquina.

Bruselas no pertenece a Flandes: es una región por sí misma, comparable a Flandes o Valonia

Si viajas a Bruselas empieza por desechar tópicos: en la ciudad hay mucho más que ver además de la señorial Grand Place, el diminuto Manneken Pis y el insulso Atomium. Lo interesante de Bruselas está en sus calles llenas de vida, de arte urbano y olor a chocolate, pero hay unos cuantos básicos que recomendamos ver (los siete primeros) y otros que no lo son tanto (los tres últimos) que podríamos considerar incluso prescindibles, a pesar de ser las visitas más recurrentes en todo viaje a Bruselas.

Grand Place

No te puedes ir de Bruselas sin visitar la Grand Place. El corazón de la ciudad nos sorprende con numerosas casas gremiales con tejados y ribetes dorados, con el Ayuntamiento gótico del siglo XV como protagonista y la Maison du Roi o Casa del Rey como merecido antagonista.

En la plaza se celebraban todos los acontecimientos relevantes de la ciudad en el Medievo, como los torneos o los mercados populares. Hoy en día todavía se celebra un mercado de flores, acoge los mercadillos navideños y el Tapis de Fleurs, una alfombra de pétalos multicolor que cada mes de agosto adorna el centro de la plaza.

La Grand Place es el mejor escenario para los mercadillos navideños más bonitos de Bruselas

Casas gremiales en la Grand Place de Bruselas

⇒ Casas gremiales: Entre las espectaculares casas gremiales destaca Le Renard, en el número 7, antigua sede del gremio de los camiseros y que se identifica por la estatua dorada de un zorro. Le Cornet, en el número 6, albergó el gremio de los barqueros, algo que adivinamos al contemplar su ornamentación de estilo náutico: su última planta imita la popa de un galeón.

La siguiente fachada, en el número 9, Le Cygne -El Cisne- esconde la antigua sede del gremio de los carniceros desde 1720. Como curiosidad, decir que más tarde alojó un café donde Karl Marx celebraba las reuniones del Partido de los Trabajadores.

Por último, citar la Maison des Brasseurs que está a continuación, en el número 10, acoge actualmente un Museo de la Cerveza, ya que fue casa del gremio de los cerveceros; y la Maison des Boulangers, del gremio de los panaderos y rematada con una fabulosa linterna octogonal en su cubierta.

Ayuntamiento y Maison du Roi, Bruselas

La Grand Place es, sin duda, una plaza bellísima, pero tengo que reconocer que mi impresión inicial fue de cierta frialdad. Me pareció algo pequeña para tener el calificativo de grande, y un espacio poco abierto, muy encerrado en las calles del casco histórico. Tuve que volver varias veces a distintas horas para cambiar de opinión.

No deberías abandonar la ciudad sin visitarla. Además aquí podemos encontrar las mejores tiendas de chocolate de todo el país, por lo que puede ser un buen lugar para hacer alguna compra de este tipo y también para acercarse al atardecer y vivir su animado ambiente.

Catedral de San Miguel y Santa Gúdula

La iglesia más grande y bonita de Bruselas es del siglo XIII y fue uno de los monumentos que más nos gustó de la ciudad. La entrada es gratuita y sólo se cobra para ver el Museo del Tesoro y la cripta. En su interior destaca el púlpito barroco de madera de roble y sus espléndidas vidrieras renacentistas.

Catedral de San Miguel y Santa Gúdula, Bruselas

Su exterior me trajo a la memoria a la malograda Notre-Dame de París no en vano comparten mismo estilo arquitectónico, aunque la catedral francesa comenzó a construirse un siglo antes que la belga.

⇒ Apunte: Justo enfrente hay una plaza con unos curiosos bancos de piedra en forma de tumbona para echarse a descansar sin complejos, y un par de «food truck» con opciones veganas donde comprar algo de comer.

Galerías Saint-Hubert

Construidas en 1847 e inauguradas por Leopoldo I, las Galeries Royales de Saint-Hubert, fueron los primeros espacios comerciales abovedados de Europa. En el interior de sus grandes arcadas acristaladas, de estilo neoclásico, encontramos muchas tiendas de lujo, no aptas para todos los bolsillos, al menos no para el nuestro.

No nos animamos a consumir en sus fastuosos cafés, por temor a que la cuenta fuera realmente escandalosa.

Barrio du Sablon

Sabon es una plaza adoquinada con multitud de cafés, anticuarios y tiendas de chocolates que últimamente está «de moda» por su ambiente bohemio-chic. Las calles colindantes albergan tiendas de antigüedades de lo más curioso y los domingos se celebra en la zona un mercado de antigüedades, aunque no tuvimos la opción de disfrutarlo.

La visita que consideramos imperdible en Sablon es Notre-Dame du Sablon, una iglesia del siglo XIV de estilo gótico flamígero que en su origen fue capilla del gremio de los ballesteros y después se fue ampliando y cobrando importancia hasta convertirse en una de las construcciones religiosas más relevantes de la ciudad.

La Place du Petite Sablon fue otro de los puntos clave de este barrio. Es un jardín pequeñito y muy bucólico rodeado de 48 estatuas de bronce que representan los gremios medievales. Tiene una fuente central y es un buen lugar para relajarse un rato.

Junto al Sablon está Les Marolles, un antiguo barrio obrero con muchos restaurantes y tiendas de interiorismo.

Marché aux Herbes y Grassmarkt

Salimos de la Grand Place y tomamos la calle que va en dirección al casco histórico de Bruselas. Pronto nos encontramos con una de las zonas más animadas de la ciudad: la Rue du Marché aus Herbes. Es ésta una de las calles con más movimiento de Bruselas, muy orientada al turismo, donde encontramos galerías de arte, tiendas de recuerdos y de chocolates y numerosos restaurantes que ofrecen el plato más solicitado en la ciudad, los Moules frités (mejillones con patatas fritas).

Esta calle muere en una de las plazas que más nos gustó: Grassmarkt. Aquí puedes bailar al son de los improvisados conciertos callejeros o sentarte en un banco simplemente a observar a la gente que te rodea. En medio de la plaza nos observa atentamente la escultura dedicada a Charles Karel Buls, alcalde de la ciudad durante el siglo XIX y promotor de la restauración de las fachadas de la Grand Place. Muy próximas están las ya citadas Galerías Saint Hubert.

⇒ Recomendación: No te pierdas esta zona al atardecer. La plaza se llena de gente que come en los bancos, toma café en las terrazas o disfruta de la música callejera de calidad. Un ambientazo increíble.

Manneken Pis, Jeanneken Pis y Zinneken Pis: la Ruta de los meones

La ya conocida como Ruta de los Meones incluye, como visita imprescindible, al diminuto Manneken Pis, una pequeña escultura bastante surrealista que representa a uno de los símbolos de la ciudad. Se encuentra en la Rue Charles Buls, una de las más comerciales de Bruselas.

En días festivos o cuando se celebra algún acontecimiento local, el Manneken Pis se viste de gala y tiene su propio museo de su vestuario en la Maison du Roi, en la Grand Place.

El pequeño Manneken Pis, Bruselas

El siguiente paso de este recorrido nos lleva hacia su antagonista femenina, más moderna, Jeanneken Pis, ubicada en Impasse de la Fidelité. Por último, nos dirigimos a la Rue du Vieux Marché aux Grains y allí nos espera Zinneken Pis, un perro haciendo pis en plena calle, gesto que muchos bruselenses interpretan como un desaire a la calle en que está situado, en un barrio en el que predominan tiendas de moda.

Manneken, Jeanneken y Zinneken Pis, la «Ruta de los Meones» en Bruselas

Zinneken Pis, Bruselas

Ruta del Cómic, la Bruselas más alternativa

Un imprescindible para conocer la parte más alternativa de la ciudad es recorrer, toda o en parte, la Ruta del Cómic. Hay más de 60 murales repartidos a lo largo de la ciudad y aunque no sigas el plano, sólo con pasear por Bruselas te irás encontrando con muchos de ellos.

Puedes conseguir el mapa de la ruta en la Oficina de Turismo donde te informarán de las rutas que puedes seguir: la del centro, la de los barrios Sablon y Marolles y la de los barrios Heysel y Laeken. 

Mural de Tintín en la Ruta del Cómic, Bruselas

Nosotras vimos algunos de los murales más representativos:

  • Mural de Tintín, el personaje de ficción creado por Hergé protagoniza el cómic más famoso de Bélgica. Está en Rue de L´Étuve, muy próxima a la Grand Place.
  • Mural Odilon Verjus: representa a Josephine Baker, que actuó en Bruselas en los años veinte y treinta y tenía como mascota a un leopardo que también aparece representado en la escena. Se encuentra en la Rue dus Capucins.
  • Mural de Broussaille, en la Rue du Marché au Charbón. Es uno de los más polémicos porque en los años 90 representaba en a una pareja homosexual y posteriormente se feminizó la figura de uno de los personajes para que pareciera una mujer. ¿Homofobia?
  • Mural El Escorpión, que encontramos subiendo desde la catedral de San Miguel y Santa Gúdula hacia la Rue du Treurenberg, y que representa a Armando Catalano.
Mural El Escorpión en la Ruta del Cómic, Bruselas

Hay muchos otros que vimos de pasada como el de Lucky Luke, el Policía Mirón o el de Spirou. También he leído que hay unos cuantos que no pertenecen a la Ruta del Cómic oficial pero que se han hecho muy famosos: El Arco, El Gato, Yakari, Mujeres de Blanco, Couleur Café y Bambina Magritta.

Atomium y parque aledaño

He de reconocer que uno de los puntos fuertes de Bruselas, el Atomium, no fue algo que me gustara especialmente. Está en las afueras de la ciudad, para llegar a él hay que tomar un tren y se encuentra en una zona poco atractiva, lo que resta bastante encanto a la visita. Hay que decir que decidimos no entrar en la exposición, por lo que mi opinión es parcial.

El Atomium se construyó expresamente para la Exposición Universal de 1958 y se encuentra en el barrio de Heizel. Su estructura imita los nueve átomos de un cristal de hierro, que representan las nueves provincias belgas, aumentados varios billones de veces.

El Atomium, una visita algo decepcionante en nuestro viaje por Bélgica y Luxemburgo

Atomium, Bruselas

⇒ Apunte: en el parque de Laeken, muy próximo al Atomium, se pueden visitar algunos de los pabellones originales de la Expo de 1958, entre los que destacamos los Pabellones chino y japonés.

Mini Europe

Una gran decepción en nuestra estancia en Bruselas fue este famoso parque, que se encuentra junto al Atomium, por lo que lo más lógico es que aproveches tu visita al Atomiun para conocerlo si quieres.

Es una atracción que considero más orientada a niños con unas 350 maquetas hechas a escala 1/25 mediante las que se representan 80 ciudades de la Unión Europea. Podemos encontrar algunas maquetas realmente bonitas, pero otras son mediocres y no merecen la pena.

Parque Bruc o Mini Europe, Bruselas, con el Atomium al fondo

Las maquetas que más nos gustaron y que más calidad ofrecen, a mi parecer, fueron las de Pisa, la Grand Place de Bruselas y la Catedral de Santiago de Compostela, además de Burg Eltz, nuestro castillo favorito hasta la fecha, y los Baños Széchenyi de Budapest.

En general me pareció una atracción cara para lo que ofrece ( 15,80 euros/adulto y 11,80 euros/niño) y una visita que tengo claro que no repetiré si vuelvo a Bruselas.

Zona europea

Incluimos esta zona, dejando claro que no la visitamos y sólo hablamos de lo que vemos en primera persona, ya que es una de las más emblemáticas de la ciudad. Aquí encontramos las principales instituciones de la Unión Europea y es una zona más moderna, alejada del casco histórico.

No considero que sea una visita imprescindible pero sí que puede incluirse en una ruta por Bruselas siempre que estés al menos tres días en la ciudad.


¿Cómo organizamos nosotras todas estas visitas?

Te lo hemos contado en nuestro Itinerario por Bélgica y Luxemburgo en 10 días.


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