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Viajar a Mali: qué ver en Bamako, su caótica capital

Hace unos años viví en Bamako durante varios meses y tuve la oportunidad de conocer un poco la ciudad, un montón de gente interesante y una cultura que me trae enamorada. Si vas a viajar a Mali y quieres saber qué ver y qué hacer en Bamako, la vibrante capital del país, quédate un rato, que te cuento mi experiencia.

Si, como a mí, te interesa conocer otros países del continente africano te animo a que eches un vistazo a mis relatos sobre ETIOPÍA

Pero…¿dónde está Bamako?

Qué ver en Bamako: panorámica de la ciudad desde el Níger

Bamako es la capital de Mali y se encuentra en el suroeste del país. Pero ¿sabes dónde está Mali? Es un país africano que carece de costa pero tiene un increíble y caudaloso río, el Níger, que lo nutre de vida: en sus orillas se ubican las principales poblaciones del país.

Mali se encuentra en África Occidental y hace frontera con Mauritania, Senegal, Argelia, Níger, Costa de Marfil, Guinea y Burkina Faso. Gran parte de su territorio es desierto, sobre todo al norte, el Sahara sí te suena ¿verdad?

Mali está dividido en 8 regiones (Kayes, Koulikoro, Segou, Sikasso, Mopti, Tombuctú, Kidal y Gao ) y 1 distrito, el de Bamako. Cada región se divide en círculos y éstos en comunas.

Mali es un país con una historia apasionante y en el s. XIII llegó a ser uno de los mayores imperios del continente africano, con Sundiata Keita a la cabeza. Es un país de mayoría musulmana en el que se hablan muchas lenguas diferentes y con numerosos grupos étnicos (malinkés, soninkés, peuls, dogones, shongais, tuaregs, senufos…) entre los que destacan los bambara.

En Bamako la mayor parte de la población habla bambara, aunque también puedes comunicarte en francés.

Porque sí, Malí es un país francófono debido a su colonización por Francia a finales del s. XIX, hasta que logró la independencia en 1991. 
En la actualidad, a partir del golpe de estado de 2012, el país vive una situación política convulsa e inestable. 

Seguridad en Malí, ¿es seguro viajar a Bamako?

Es muy raro que alguien viaje a Mali sólo para conocer Bamako, que suele ser puerta de entrada para recorrer el resto del país. Seguro que sabes que Mali lleva inmerso en un delicado conflicto político desde 2012; yo lo sé muy bien porque tuve que salir pitando del país advertida por la Embajada Española en Bamako justo antes del golpe de estado.

Es complicado explicar los sucesos que han llevado a Mali a esta situación de inestabilidad. Para resumirlo mucho, te contaré que el conflicto empezó a cocerse al norte, en el Sahel, donde los tuaregs comenzaron una rebelión contra el gobierno porque se sentían ninguneados frente al resto de etnias del país.

Pero resulta que el tema se les fue de las manos y esta situación fue aprovechada por distintos grupos yihadistas para hacerse con el poder en la zona y tomar el norte. Por si fuera poco, en marzo de 2012 una facción del ejército maliense dio un golpe de estado contra el presidente, Amadou Toumani Touré, porque creían que estaba gestionando mal la rebelión tuareg.

A partir de ahí es fácil perderse: varias matanzas étnicas perpetradas por las milicias dogones que se habían adherido al bando yihadista y un par de golpes de estado más. El último fue en 2021 y dio lugar a un gobierno de transición.

La verdad es que todo este maremágnum de acontecimientos nos hacen dudar sobre la democracia constitucional de Mali. Y sobre todo te harán pensar que Mali es un país inseguro para el viajero. Vamos por partes.

Qué hacer en Bamako: cruzar el río Níger

En general, en cuestiones de seguridad, sugiero entrar en la página del MAEC y leerse con atención sus recomendaciones para viajar a Mali. Después de estar varios meses en la capital en época de conflicto y tener cierto contacto con la Embajada de España en Bamako, os aseguro que saben mucho sobre lo que sucede en cada rincón del país.

Ahora bien, en la práctica lo cierto es que la seguridad es muy distinta según las zonas. En general, podría decirse que las poblaciones ubicadas al sur del río Níger se encuentran en una situación de estabilidad y que sufrir un incidente transitando por ellas es poco probable.

Bamako sería zona segura y controlada militarmente, así como Segou e incluso Djenné, donde se encuentra la Gran Mezquita de barro Patrimonio de la Humanidad. Sin embargo, el MAEC cambia constantemente de opinión sobre las zonas de Segou y Djenné, así que hay que estar pendiente de las alertas.

De ahí hacia arriba, mejor no pasar si no quieres poner en peligro tu integridad física, aunque son varios los viajeros que han llegado recientemente hasta Mopti sin problema.

Si hablas con un guía local (conozco varios), te dirá que incluso se puede viajar a Tombuctú, pero en avión; en coche no, ya que es por tierra donde se producen la mayor parte de los ataques a viajeros e incluso algún secuestro aislado.

Otras zonas vetadas son la falla de Bandiagara y en general todo el País Dogón -es una pena porque es un territorio fascinante- además de las regiones de Kidal y Gao y algunos puntos próximos a la frontera con Mauritania.

Yo te puedo hablar de mi experiencia viviendo en Bamako desde mediados de 2011 hasta principios de 2012. En estas fechas el conflicto actual se estaba cocinando a fuego lento; recuerdo incluso que en la Navidad de 2011 varios europeos fueron asesinados por los rebeldes al norte del país.

Sin embargo, yo pasé esas fechas en Bamako y entonces no había ningún problema de seguridad en la ciudad: yo paseaba sola por las calles de día y de noche sin problema, en un clima de absoluta normalidad y en ningún momento percibí inseguridad ni sentí incomodidad alguna.

Pero esto fue hace unos años y hoy en día te recomiendo que confíes en las recomendaciones del MAEC y si viajas a Bamako (por trabajo, por razones personales o por cualquier otro motivo) lo hagas con precaución y siguiendo uno a uno todos sus consejos.

Cómo es Bamako y qué puedes esperar de la ciudad

Bamako, una ciudad caótica que atrapa

Imaginemos que, por motivos varios, has decidido vajar a Bamako, tienes tu pasaporte listo, tus vacunas al día (fiebre amarilla, profilaxis de la malaria) y sabes cómo gestionar tu visado de entrada al país. Supongo que te apetece saber lo que te espera en Bamako. Sigue leyendo que intentaré teletransportarte a la anárquica capital maliense.

Bamako se encuentra a orillas del Níger y, como en otras poblaciones africanas, el río lo es todo para sus habitantes. Les proporciona pesca, agua para consumo humano y nutre las tierras de cultivo, que las hay, aunque estemos en una gran urbe.

El centro de Bamako es caótico y ruidoso, como el de cualquier gran ciudad y, salvando las grandes diferencias culturales, me recordó un poco a la bulliciosa Addis Abeba, capital de Etiopía.

Excepto las vías principales, la mayor parte de las calles de Bamako están si asfaltar y por ellas circulan cientos de motos, bicis y peatones que, contra todo pronóstico, conviven en perfecta armonía.

Hay suciedad en las calles y la basura se acumula en algunos rincones de la ciudad; la gestión de residuos brilla por su ausencia en Bamako y, aunque parezca mentira, se lleva mejor en las zonas rurales del país, donde se generan más restos orgánicos que plásticos. También percibirás polvo rojizo en el ambiente, y es que Mali es el país de la tierra roja.

Bamako está formada de edificios no muy altos y casas unifamiliares con pequeños patios. Hay puestos de comida, vegetales y frutas por toda la ciudad y mercados donde comprar de todo: ropa, móviles de segunda mano, gafas de sol y todo lo que puedas imaginar.

Por supuesto, hay zonas de la ciudad con enormes edificios oficiales y hoteles de lujo, como en cualquier capital africana. La vida en Bamako se hace en la calle.

Como en gran parte de África, encontrarás gente ejerciendo la mendicidad, incluso niños enviados por las madrasas a pedir limosna que te pedirán "cadeau", dinero, y te llamarán "tubabu", extranjero.
Pero en general, en Bamako no sufrirás el asedio constante de los vendedores callejeros, como sí sucede en Marrakech o en El Cairo. 
La gente es muy respetuosa, puede que te observen porque eres diferente, pero en general viven y dejan vivir. 

A pesar de que Malí es uno de los países más pobres del mundo, en su capital, Bamako, se percibe pobreza pero no miseria. De hecho verás a las mujeres engalanadas con sus trajes de colores con la típica tela bogolán. Hubo momentos en que me sentí una zarrapastrosa vestida con mis tejanos gastados, mis sencillas camisetas de algodón y unas deportivas. La gente se acicala con esmero en Mali y cuidan mucho su apariencia.

Los viernes la ciudad se paraliza a las horas de rezo y los hombres se dirigen en desfile hacia las mezquitas. Me encantaba contemplar desde una terraza como, ante la llamada a la oración, se hacía el silencio más absoluto, se paraba el tráfico, la gente se echaba a un lado y los hombres, impecablemente vestidos con la túnica tradicional árabe, se arrodillaban a rezar sobre una alfombrilla en medio de la calle. Es una imagen impactante. A continuación, la vida cotidiana se reanudaba.


¿Cómo son los malienses? Lo mejor para integrarse

En general, siempre según mi experiencia, los malienses son gente honesta que no intentará estafarte ni timarte. No te perseguirán continuamente para ofrecerte nada ni te acosarán en los mercados, aunque es obvio que siempre hay algún listillo (en Bamako y en todas partes) que tratará de convencerte para llevarte a la tienda de su primo o a la suya propia.

Los malienses tienen un carácter abierto, con un punto de reserva que a mí me gusta. Son amables pero en su justa medida, sin agobiar, y si pueden ayudarte, lo harán de forma desinteresada.

Decir que en un momento dado perdí un monedero con bastante dinero y en pocas horas tenía a un padre y a su hijo en la puerta de mi alojamiento; eran del vecindario, habían encontrado mi monedero y me habían localizado. No faltaba ni un solo franco. Les ofrecí una propina por el detalle pero la rechazaron, aunque al día siguiente aceptaron gustosamente una pelota de fútbol que compré para el niño en agradecimiento.

¿Significa esto que no te encontrarás algún timador o maleante? En absoluto, porque de estos hay en todas partes, pero no es la tónica general. Eso sí, ten en cuenta que desde que yo viajé hasta la actualidad la situación política ha cambiado y quizá se cometan atracos callejeros, así que precaución en los mercados y sitios concurridos.

Lo mejor para "integrarse" temporalmente en la ciudad es respetar sus costumbres, su religión y su cultura y dejar a un lado los prejuicios. 
Ser amable y educada y usar, si es posible, algunas palabras en bambara. Eso les encanta. 
En definitiva, comportarse con sentido común como harías en cualquier lugar del mundo. 

Qué ver y qué hacer en Bamako

Pudiera parecer que no hay mucho que ver y que hacer en Bamako. Pero lo cierto es que la ciudad tiene un par de museos interesantes, un gran parque nacional, una gran mezquita y varios mercados donde descubrir la vida a pie de calle.

Estos son, en mi opinión y siempre según mi experiencia personal, algunos imprescindibles que ver en Bamako.

El Mercado de Artesanos de Bamako

Qué ver en Bamako: el Mercado de Artesanos

Si hay un lugar en Bamako que merece la pena conocer es el Mercado de Artesanos o Maison des Artisans. En él están representadas las distintas artesanías de todo el país. El mercado es enorme y se divide por oficios: sastres y tejedores, joyeros, herreros, artesanos de madera y cuero…

También puedes encontrar mucha artesanía tuareg en plata, bonita y a muy buen precio, bolsos y carteras de piel de camello. En Bamako también viven tuaregs, y de hecho algunos van en camello por la ciudad ¿Cómo te quedas?

Puedes comprar allí mismo eligiendo entre las piezas expuestas o encargar a medida y a tu gusto trajes o marroquinería. En unos días lo tienes listo, a veces el día siguiente.

Es importante investigar cuánto cuestan los productos antes de comprar y negociar (sí, el famoso regateo) hasta llegar a un precio justo para todos. Yo compré telas, tapices, yembés, máscaras y artesanía en madera y no me quedó más remedio que regatear.

Aquí sí que es posible que encuentres al típico vendedor pesado que te presiona para que compres en su tienda. Con decir que no e ignorarlo es suficiente.


El Mercado de Fetiches, lo más curioso que ver en Bamako

Junto al Mercado de Artesanos está el mercado más curioso y dramático que verás en Bamako. Ojo que si eres sensible impacta un poco. Es el llamado Mercado de Fetiches o Marchè aux Fetiches, donde encontrarás miembros de animales, cabezas de mono disecadas, ungüentos, pieles de reptiles y otras cosas truculentas que sirven para hacer pócimas y rituales.

No es tan grande como el Mercado de Fetiches vudú de Lomé, en Benín, pero si no vas advertida impresiona un poco, no sólo por los cadáveres de animales, si no sobre todo por el intenso olor que, como ya imaginas, no es muy agradable.


Grand Marchè o Gran Mercado de Bamako

Además de los mercados anteriores conviene que te des una vuelta por el llamado Gran Mercado o Grand Marchè de Bamako. Es el típico mercado africano donde puedes encontrar cualquier cosa que se te ocurra, porque tienen de todo, incluidos puestos de alimentación.

No es un lugar turístico, si no el sitio donde los malienses hacen sus compras diarias, por lo que te encontrarás un ambiente muy auténtico y cotidiano además de precios locales.

Si echas de menos las tiendas estilo europeo no te apures, que en Bamako también hay supermercados y algún centro comercial; eso sí, la mayoría de los productos que venden son importados y, en consecuencia, más caros que en Europa.


La Gran Mezquita de Bamako

Como ya sabes, Mali es un país de mayoría musulmana así que en Bamako hay varias mezquitas. La más importante es la Gran Mezquita de Bamako o Grande Mosquée Fayçal. Es un edificio enorme de diseño saudí construida en 1970 y con altos minaretes levantados en cemento.

Los no musulmanes tienen prohibida la entrada a la mezquita, así que no puedo decirte si por dentro merece la pena. El exterior tampoco es de lo mejor que he visto, pero es interesante acercarse a ver el ambiente, sobre todo los viernes, día santo para los musulmanes.


La Catedral de Bamako

Misa cantada en el patio de la Catedral de Bamako

En la ciudad también hay una minoría católica que tienen en la Catedral de Bamako, o Cathèdrale du Sacrè Coeur, su principal lugar de culto. Me resultó curioso que los malienses respeten y otras religiones además del Islam y convivan con ellas sin problema, pero no entiendan que alguien pueda ser ateo. Les resulta incomprensible.

En mi caso, acabé diciendo que era católica por no dar más explicaciones. Y así fue como me invitaron, el día de Navidad, a una misa cantada al aire libre en el patio de la Catedral de Bamako. Fue una experiencia inolvidable que me encantó compartir.


El Museo Nacional y sus jardines

Qué ver en Bamako: Parc National du Mali

El Museo Nacional o Musee National de Mali es una visita interesante para conocer la historia y evolución del país a lo largo de los siglos. Tiene zona arqueológica y muchos objetos tradicionales de la cultura maliense, como máscaras o tejidos.

Está situado dentro de una gran zona verde que pertenece al Parque Nacional o Parc National du Mali, que podría considerarse el pulmón verde de la ciudad. Es un lugar ideal para hacer deporte al aire libre, senderismo o simplemente, pasear.

Otro museo interesante es el Museo de Bamako, que se encuentra en Bamako Koura, una de mis preferidas de la ciudad.


Monumento a la Independencia de Mali

En medio del Boulevard 22 de Octubre está el Monumento a la Independencia, que conmemora la independencia de Mali con respecto a Francia en 1991.

Te recuerdo que Francia colonizó Mali a finales del s. XIX y que la influencia francesa en el país es innegable. Y te confieso que a los malienses no les caen demasiado bien los franceses, aunque los toleran.

Otro monumento llamativo es el Monumento a la Paz, muy cerca del Ministerio de Agricultura.


Centro Cultural Francés, un buen plan en Bamako

Muy cerca del anterior, en el Boulevard de l´Indépendance de Bamako Koura, está el Centro Cultural Francés o Institut Français du Mali. Es un espacio cultural con exposiciones y conciertos, un buen lugar donde tomarse algo y disfrutar de la música del país. Yo tuve la suerte de escuchar en directo a la gran Oumou Sangaré, una de las voces más importantes del Mali y de toda África.

En Mali la música tiene un gran peso cultural desde la época de los griots, con figuras como la misma Oumou, Salif Keita (sí, descendiente del jefe del Imperio de Mali, Sundiata Keita), Amadou & Mariam, Alí Farka Touré, Toumani Diabaté, Habib Koité, Rokia Traoré o Fatoumata Diawara.

Cuando los yihadistas cercaron Tombuctú y prohibieron la música, entre muchas otras cosas, significó un gran golpe para una población acostumbrada a reunirse en las noches a tocar sus instrumentos tradicionales, a cantar y bailar su música como único medio de entretenimiento y cohesión social.

Te animo a que escuches a los y las cantantes malienses y descubras una música llena de tradición, pero también de fusión y delicadeza.


Pasear por las orillas del Níger, lo mejor que hacer en Bamako

Llegamos a uno de los planes más sencillos pero más chulos que puedes hacer en Bamako: simplemente pasear por las orillas del Níger y dedicarte a observar la vida en el río.

Sobre todo al atardecer, cuando los colores del cielo y del agua se vuelven de otro mundo, como dorados, y te regalan una imagen inolvidable. Romanticismos aparte, estará plagado de mosquitos, llévate un buen repelente.


Datos prácticos para visitar Bamako

A continuación, una serie de datos que pueden ser útiles para una estancia en Bamako.

. Dónde alojarse en Bamako

Durante mi estancia en Bamako me alojé en un pequeño hotel en Quartier Mali, llamado El Huerto del Cura-Endè Logement. Estaba regentado por una española encantadora con la que enseguida hice buenas migas. Es un establecimiento muy sencillo y espartano, pero limpio. Su puntos fuertes son el personal, muy amable, y la comida. Tienen un cocinero excelente que sabe preparar platos españoles y lo hace de diez.

En el patio exterior hay una gran mesa que comparten todos los comensales; esto da lugar a conversaciones muy enriquecedoras con todo tipo de gente. Todas las semanas se reunía a cenar gente de lo más variopinta y muchos españoles atraidos por la comida de su país: personal de la embajada, cooperantes, empresarios del oro y otros viajeros.

Otro alojamiento de este tipo muy recomendado, sobre todo por mochileros es The Sleeping Camel, aunque queda algo retirado del centro, en Badalabougou.

Aunque la experiencia en mi alojamiento no la cambio por nada, subiendo peldaños en calidad está el Azalai Hotel o el Radisson Collection Hotel, ambos con piscina y todas las comodidades.

. Cómo moverse por Bamako

Cómo moverse en Bamako: en sotrama

Para desplazarse en Bamako hay varias opciones. La más barata es subirte a los minibuses comunes tan típicos de África Occidental, sí, esos que no salen hasta que se llenan y en los que el conductor o algún ayudante va anunciando las paradas a voz en grito. Se llaman «sotrama» y están pintados de verde.

Ahora bien, a los europeos no sale muy barato coger un taxi, que tienen precios irrisorios para nuestros bolsillos y además son más cómodos. Imprescindible pactar un precio en francos antes de subirse.

Y ojo, no creas que siempre irás solo en el taxi. Si de camino alguien levanta el brazo en ademán de parar el taxi, el taxista parará y recogerá sin miramientos al nuevo pasajero, con lo que toca compartir y, en muchos casos, apretujarse. Si quieres ir solo, adviértelo y pacta precio. Avisada estás.

. Dónde comer en Bamako

Aunque las cenas las hacía casi siempre en mi alojamiento, por eso de la cocina española, la comida fuerte de mediodía siempre la hacía fuera, por lo que conocí muchos pequeños restaurantes en Bamako.

Es posible comer algo más que arroz con pollo en Mali, aunque si vas a lugares donde comen los locales lo más normal es que te sirvan como plato principal arroz con alguna salsa (es más barato) y en ocasiones acompañado de una guarnición como carne, verduras o pollo.

Sitios recomendables para comer o cenar son Le Gite parisien, el Restaurant Casablanca Chez Rose, Appaloosa, Soukhotai (comida tailandesa) o Chez Tierry, con pizzas, buenos postres y una zona chill out donde tomar algo. Si visitas el Parc National du Mali, también encontrarás un buen restaurante con platos de carne y pescado.

Si, como yo, no comes carne, no te preocupes, encontrarás muchas opciones vegetarianas e incluso veganas en Bamako. Basta sustituir la guarnición de carne por vegetales y listo.


Anécdotas en Bamako: mi experiencia

Mi alojamiento en Malí con amigo perruno incluido, un pastor belga malinois muy cariñoso

Llegamos a la parte más personal, pero no me gustaría acabar este relato sin contarte algunas anécdotas de mi prolongada estancia en Bamako.

Lo mejor de vivir ese tiempo en Bamako fue conocer a los malienses y también a gente de todo el mundo. Comenzando por la dueña de mi hostal, una española fuerte y emprendedora que reunía en su establecimiento a la gente más variopinta que te puedas imaginar.

Allí se daban cita para cenar personal de las embajadas europeas, cooperantes, arqueólogos, un jovencísimo voluntario francés que se ha convertido en amigo, un coleccionista de arte que se dirigía a País Dogón a comprar piezas, una pareja que tenía una empresa dedicada a la minería de oro y otros viajeros que estaban de paso en la ciudad.

La gente, malienses y extranjeros, son lo mejor que me he llevado del país y de todos y cada uno de ellos aprendí algo nuevo.

Algunas de las anécdotas más surrealistas que viví en Bamako están relacionadas con el transporte en la ciudad, en especial con los taxis. No había día en que en mi taxi no se subiera alguien más para compartir trayecto que contaba alguna historia peculiar.

Otro día había que parar a cambiar una rueda, con los pasajeros dentro o hacer un alto en la «gasolinera»: unos puestos callejeros con combustible que repostan sobre la marcha con el motor encendido sin ningún miramiento.

Y claro, ahí dices…»Allah akbar».

Moverse en taxi en Bamako, toda una aventura

Porque sí, Alá es grande, sin duda. Cuando ves las barbaridades que se cometen en carretera en Bamako piensas que allí Alá trabaja mucho, pero mucho, para que al final no se produzcan más que simples accidentes sin importancia.

Porque los malienses conducen a lo loco, de una forma un poco temeraria, se suben a los pocos arcenes que hay en la ciudad para adelantar y lo hacen por el lado que les venga bien -ahora por la izquierda, después por la derecha- y por supuesto no hay cinturones de seguridad.

El parque móvil es antiguo (aunque hay grandes contrastes y muchos vehículos de lujo) y muchos coches no tienen cinturones. Olvídate y disfruta de la aventura, que Alá hace su tarea muy bien y no suele haber accidentes importantes en ciudad.

Y coge los taxis amarillos, los oficiales.

Otra de las anécdotas que viví en Bamako fue coger la malaria. Si tu estancia es breve puedes tomarte una profilaxis para evitarla, pero si se prolonga más de 7-10 días no conviene hacerlo, en todo caso consúltalo con tu médico.

En mi caso, por mucha mosquitera y manga larga y por mucho repelente de insectos que me apliqué, al final fui víctima del despiadado mosquito Anopheles y pillé la enfermedad.

Y tiene tela, porque los mareos, cefaleas, cansancio y sobre todo incómodas diarreas que se sufren te dejan hecha polvo para unas cuantas semanas. Se puede morir de malaria, de hecho miles de africanos mueren al año de esta enfermedad, no es una broma. Así que precaución.

Hay miles de anécdotas más que podría contar, pero esto se haría interminable, así que sólo añadiré una más. Tuve que salir precipitadamente del país cuando este se hallaba a las puertas de una guerra civil. La Embajada nos convocó a varios españoles que estábamos en la ciudad para advertirnos de un inminente golpe de estado y nos recomendaron abandonar Bamako cuanto antes.

Me dio mucha pena dejar la ciudad así, sobre todo por los malienses y por todo lo que les quedaba por delante. Espero que algún día el país recupere la paz y se pueda viajar a Mali con normalidad y recorrer todo su territorio. Yo seré la primera en volver.

Malí es uno de los países y de las culturas más alucinantes que he conocido.


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