Bajo la lluvia de Gondar

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Unos 200 kilómetros separan Bahar Dar de Gondar. Desde la capital del país puede llegarse en avión, o en autobús, pero en este caso el viaje dura varios dias. Gondar es una ciudad centenaria en la que se adivina lo grandioso de su esplendor de antaño.

Los castillos de Fasilides, o lo que de ellos queda, se alzan orgullosos ante la mirada incrédula del viajero, que jamás pudiera imaginar esa suerte de construcciones medievales en Etiopía si no las viera con sus propios ojos.

Aquí dicen que se inspiró Tolkien para escribir “El señor de los anillos”; en todo caso una escena impresionante. En los baños de Fasilides celebran los lugareños de Gondar el Timkat, la Epifanía, bañándose en las aguas de la piscina real como signo de purificación.

Según dice Javier Reverte, los castillos fueron construídos por artesanos portugueses, que llegaron en el siglo XVI para ayudar a los reyes etíopes a combatir la invasión musulmana. Aquellos portugueses dejaron también varios puentes en toda la zona, vestigios de la arquitectura medieval europea.

Castillo de Fasilides, Gondar

Gondar es una ciudad que a pesar de su potencial turístico percibimos como muy empobrecida, pero desconozco si corresponde a la realidad de la globalidad de la zona. Muchos de sus habitantes emigraron a Estados Unidos y desde allí envían dinero a sus familias. Esto, junto al turismo que atrae el recinto real, permite que la ciudad tenga una entrada extra de divisas y que parte de su población no viva tan al límite. La ciudad es preciosa y el Hotel Goha es pasable, en especial su ubicación.

No olvidemos que el carácter etíope, no exento de cierta resignación, es alegre. En Gondar se bebe, se come y se ríe hasta que la mandíbula se desencaja de tanta risa; disfrutamos mucho de su particular folklore. Los bailes etíopes consisten en mover los hombros como si fueran a dislocarse, al tiempo que la cadera gira y gira y los movimientos de cabeza se hacen cada vez más exagerados.

No todo es miseria en Etiopía. Diría que la miseria no depende de la falta de medios, sino de la dignidad, y al pueblo etíope dignidad y orgullo no les falta. Se jactan continuamente de ser el único país africano que no fue colonizado, y probablemente eso ha hecho que su cultura y tradiciones se conserven casi intactas, al igual que su idioma, el amárico, que procede del antiguo ge´ez y que ha perdurado hasta hoy con un alfabeto único. No dejemos que la pobreza nos nuble la vista y nos impida captar las numerosas posibilidades que tiene este hermoso país para el disfrute.

Lo más destacable de la ciudad, además del recinto real y los baños de Fasilidas, es la iglesia Debre Birhan Selassie. Me atrevería a decir que es una de las más, si no la más, representativa del cristianismo ortodoxo etíope. Su exterior es simple, pero el interior alberga las pinturas bíblicas más importantes del país. El techo se cubre con las caras de de cientos de ángeles.

Debre Birhan Selassie, Gondar

Cementerio en Debre Birhan Selassie, Gondar

En los alrededores de Gondar, especialmente en Wolleka, quedan aún unos cuantos falashas, los judíos etíopes que forman la Bet Israel (Casa de Israel). La mayoría fueron desplazados a Israel en 1990 , en plena guerra civil, en la Operación Mosse (Op. Moisés), pero algunos se resistieron a irse y siguen viviendo como hace 2500 años.

En la entrada de Wolleka hay un cartel que reza Wellcome to Sion, tal es su afán de apartarse del resto del mundo y definirse en el contexto religioso de su país. Viven en unas condiciones de pobreza extrema.

  

Los dias que visitamos Gondar llovía. Quizás por eso nos pareció más pobre de lo que es realmente, y tan triste, aunque tampoco lo es. A pesar de los vivos colores que encalaban algunas de sus casas, a pesar de la sonrisa de los niños que nos seguían y nos saludaban con la mano, la impresión fue la de una población humilde.

La lluvia anega las plazas y los caminos de tierra. Forma barrizales que vuelven intransitables las calzadas. La lluvia ensombrece, la lluvia moja, la lluvia lo empapa todo. Cala hasta los huesos al anciano que mendiga en la calle, a las mujeres que venden frutas en la calle, a los niños que piden limosna…

Siempre en la calle. La vida en Etiopía se hace en la calle. Nos preguntamos dónde se resguarda cuando llueve la gente que vive a la intemperie. Dónde, cómo.

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2 thoughts on “Bajo la lluvia de Gondar”

  1. Mi hijo es de Gondar.Sin duda has retratado a la perfección el ambiente de la ciudad y las maravillas del castillo y murallas. Etiopía es un gran país por descubrir.

    1. Hola Maite, ¡bienvenida!
      Pues sí, Etiopía es un país increíble. Yo sólo conozco una parte muy pequeñita y tengo muchas ganas de volver. Hay muchas maravillas naturales e históricas que descubrir, ¡un país que merece mucho la pena!

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